lunes, 24 de junio de 2013

José Bergamín, una poesía del exilio

José Bergamín, una poesía del exilio | Cultura | EL PAÍS


Los 32 poemas inéditos de José Bergamín (1895-1983) que publica hoy EL PAÍS fueron enviados por el escritor a su hijo Pepe y a su nuera Pilar con su carta del 13 de abril de 1969, escrita desde París en la última etapa de su exilio. Este se inicia 30 años antes, el 6 de abril de 1939, cinco días después de finalizar la Guerra Civil, al solicitar en la Prefectura de Policía parisiense la carta de identidad como refugiado español.
Bergamín continúa su exilio en México DF (1939-1946), Caracas (1946-1947), Montevideo (1947-1954), París (1955-1958). Tras un primer regreso a Madrid, y como consecuencia de haber encabezado en 1963 una carta de apoyo a los mineros asturianos en huelga dirigida a Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, inicia un nuevo exilio en París (1964-1970).
La carta fue escrita el 13 de abril de 1969, “en vísperas del 14º, aniversario, tan fantasmal, de la que fue primaveral revolución española, también perdida”, escribe Bergamín evocando la Segunda República. Esta carta forma parte del archivo de la familia de Pepe, Pilar y sus cuatro hijos.
La obra literaria de Bergamín es la más extensa y diversa de los miembros de la generación de la República, denominación que el escritor prefería a la de generación del 27. Comprende aforismos, ensayo, teatro, periodismo (literario y político) y, por supuesto, poesía, y a ello cabe añadir su extraordinaria labor como editor de libros (Ediciones del Árbol y Editorial Séneca) y revistas (Cruz y Raya), en España y en México. Precisamente su obra poética es la que presenta un mayor consenso entre los estudiosos.
La publicación de sus libros de poesía se llevó a cabo fundamentalmente tras su regreso a España en 1970. Pero durante su segundo exilio en París, Bergamín continúa con su costumbre de remitir sus poemas a familiares y amigos. En la correspondencia consultada la principal receptora de sus poemas es Pilar, a quien escribe losCuadernos de Pili. En julio de 1968, le dice: “Siguen creciendo sin parar porque es raro el día que no anoto alguno en este diario poético, que, por serlo, parece más triste de lo que yo en realidad soy, o estoy”.

En las adversas circunstancias del exilio, las cartas de Bergamín transmiten la esperanza y la alegría por la vida de un católico providencialista. En agosto de 1965 escribe: “Las gentes no saben que la felicidad es un deber y no solo un gusto. Claro, esto se empieza a comprender de los sesenta años en adelante. Cuando se es viejo verde (el ideal de mi vida)”. Y en abril de 1969 recuerda a su hijo Pepe que “siempre hay que darle gracias a Dios en medio (y no al fin ni al principio) de todo, como decía tu abuela, mi madre, sabia andaluza antequerana”.
¿Cómo fueron los últimos años del exilio de Bergamín en París y cuál era su visión política de España y del mundo mientras escribía estos 32 poemas? Su correspondencia permite reconstruir su peripecia vital en esos años: la soledad del exilio, la percepción del propio envejecimiento y su estado de ánimo en cada momento; la angustia existencial y la consideración política sobre si podía, debía y quería volver a España, así como sobre las condiciones y el momento adecuados; su intensa actividad intelectual, y la convivencia cotidiana con los amigos que le ayudan y acompañan en su exilio, a la cabeza de los cuales siempre está André Malraux, ministro de Asuntos Culturales de Francia entre 1959 y 1969, que promueve su nombramiento como Comendador de las Artes y de las Letras en 1966.
En diciembre de 1966 Bergamín, a pesar de que en sus artículos periodísticos, que no podían publicarse en España, mantiene sus “críticas y burlas” sobre la situación política española, escribe: “He traspasado la barrera del pesimismo. Hay en toda esa confusión mucho de positivo”.
Esta actitud le lleva en su correspondencia a valorar favorablemente algunas decisiones del régimen franquista, que podían contribuir a la apertura del horizonte político. Pero el escepticismo de Bergamín sobre la aplicación de esas políticas más aperturistas aflora también en sus cartas, por la resistencia que provocaban en algunos grupos políticos del franquismo.

Su reflexión sobre la situación política española considera también su posible influencia para poder regresar a España. En noviembre de 1966 califica de golpe teatral, pero significativo, el anuncio del régimen de una amnistía total de las sanciones derivadas de la legislación especial de responsabilidades políticas al finalizar la Guerra Civil, aunque dice que “hay que esperar hasta ver cómo se concreta, y si realmente es o será de veras”, así como que le parece “mucho más importante la supresión de los tribunales especiales”. “Todo ello”, añade, “significaría una democratización, cuya sola apariencia podría modificar la situación actual española; y particularmente la mía, pues no sé cómo podrían negarme ahora el pasaporte… bastará que se finja un Estado de derecho para permitirme entrar y salir cuando quiera. Esperemos. En todo caso, es una noticia esperanzadora y abre el horizonte inmediato; y a mí me anima muchísimo…”.
En junio de 1964, a los pocos meses de instalarse en París, Bergamín se sorprende de la repercusión que ha tenido su artículo Deux mots pour L’Espagne, publicado en Le Monde.Ante el debate que existía en la sociedad española sobre la instauración de una nueva forma de monarquía o la restauración de la monarquía tradicional, para él lo de verdad importante era que antes se restituyese a los españoles el derecho a gobernarse como creyeran conveniente, y que la Iglesia española dejase de identificarse con el Estado. Todo ello para que no se pasase de un reino sin rey a un “caudillismo” sin caudillo.
El 22 de julio de 1969, Franco presenta a las Cortes una propuesta, aprobada, para designar al príncipe Juan Carlos de Borbón como sucesor suyo en la Jefatura del Estado a título de Rey. Ese mismo día, Bergamín, que parecía tener claro quién sería el sucesor, escribe en una carta: “Lo de ahí creo que se ha adelantado nada más a lo que se esperaba y, en este sentido, nos ha sorprendido bastante a los que no estábamos en el ajo”.
La crisis de Gobierno de octubre de 1969 refuerza el poder de los tecnócratas, que impulsaban desde 1959 la liberalización de la economía española, y supone la salida del Gobierno de los titulares de tres ministerios relacionados con el exilio de Bergamín. A las pocas semanas el escritor consideraba que el cambio era “más hondo de lo que parece” y, en carta de 3 de diciembre de 1969, combinando con ironía el cambio gubernamental y el nombramiento del sucesor de Franco, exclama: “¡Viva el Opus-Rey! Perdón”.
Bergamín y su familia retoman las gestiones para sondear las posibilidades de su regreso a España. El 9 de diciembre reciben la información oficiosa de que en la Dirección General de Seguridad no consta ninguna anotación que haga imposible su entrada en el país, ya que, sorprendentemente, figura como “expatriado por su propia voluntad”. Un mes más tarde él comunica a su familia que su decisión de volver ya está tomada y, tras pasar en España el verano de 1970, se instala en Madrid en los primeros meses de 1971.
En carta de 9 de febrero de 1970 muestra nuevamente su percepción de las dificultades para transformar la situación política española, pero metafóricamente reitera también la conveniencia de actuar: “No estoy pesimista por todo ello —aparte mi pesimismo fundamental— pues creo que esta gente —estos López— van piano / piano, y tal vez tengan sus motivos internos que nosotros no percibimos. No es fácil liquidar una situación política como la española, que tiene tantos caparazones endurecidos que romper. El momento es grave de veras para todo cambio por leve que sea o lo parezca. Paciencia y barajar. Pero barajar, que es lo que estoy tratando de hacer yo”. Dos días después considera explicable el efectismo y “espejismo” de la “europeización” y de la “apertura” de la política exterior del nuevo Gobierno, protagonizada por el ministro de Asuntos Exteriores, Gregorio López-Bravo: “Todo ello responde a esa Europa que De Gaulle no quería (por la que ha sido traicionado) pero que los españoles no solo no tienen por qué no querer sino quererla y sin traicionar sus principios de origen (las raíces mismas del régimen). Es la Europa de Alemania. Y ahora más aún, de una Alemania capitalizada por Estados Unidos. Es el nuevo-capitalismo que Hitler profetizó y que el idealismo gaullista no pudo evitar”.
El escritor Bergamín también se sentía periodista. Sus colaboraciones literarias y de carácter político en 110 revistas y periódicos de España y de otros países, fundamentalmente de México, Venezuela y Uruguay, son especialmente significativas en su obra. Su concepción del periodismo queda bien reflejada en el artículo “El sentido periodístico”,publicado en El Nacional, de Caracas, en febrero de 1960. Bergamín, tras considerar falsa la oposición de literatura y periodismo, señala: “Tener sentido periodístico para un escritor es tener sentido del tiempo; del tiempo que vive y del tiempo en que vive (que no es igual)”. Cuando van a cumplirse 30 años de su fallecimiento, el 28 de agosto de 1983, es justo reconocer que Bergamín, en su vida y en su obra, siempre tuvo sentido del tiempo.
Como nace el árbol vivo
de su natural semilla
así nace de tu alma
vivamente la poesía.
         ωωω
No se equivoca Narciso:
se equivoca el engañoso
fantasma de su espejismo.
          ωωω
Cuando un manchego en La Mancha
de veras se vuelve loco
no se vuelve Don Quijote
sino que se tira a un pozo.
               ωωω
La llama tiene dos sombras
una fuera y otra dentro:
y tú eres como la llama
dos veces sombra del fuego.
De sombra es tu corazón.
De sombra, tu pensamiento.
Y entre los dos tú eres llama
luminosa, sin saberlo.
          ωωω
Si tú fueras rey de bastos
y yo fuera rey de espadas,
oros pagarían copas
y haríamos malas bazas.
Conque ¡hagan juego señores!
Que aquí no hay cartón ni trampa.
Y no hay más rey ni más Roque
que el palo de la baraja.
             ωωω
Al fin se acabó la historia.
Y tú te quedaste, al fin,
solo y sin pena ni gloria.
            ωωω
Tú sabes lo que te digo:
que si no dices verdad
no digas que eres mi amigo.
                 ωωω
De un sueño nace tu alma.
Y de otro sueño se muere.
Entre un sueño y otro sueño
tal vez nunca se despierte.
                ωωω
A mí me está pareciendo
que tú no quieres oír
lo que yo te estoy diciendo.
              ωωω
Lo que nos dice la fe
no es ni verdad ni mentira.
No se ve lo que se mira:
se mira lo que se ve.
            ωωω
Por los caminos del aire
se perdió mi pensamiento.
Y no he podido encontrarle.
         ωωω
Yo no sé por qué será
que veo claro lo oscuro
y oscura la claridad.
            ωωω
El curso de la vida es como un río
dijo Manrique, y es la muerte el mar.
Conforme corre el río va sintiendo
ensancharse su cauce más y más.
Es como el dulce discurrir de un llanto
que, al cabo, sentirá
amargarse sus lágrimas postreras
con un sabor de sal.
              ωωω
Lo que anda diciendo el río,
como el viento cuando pasa,
es lo que dice la lluvia
cuando cae sobre el agua.
Es lo que dice en el fuego
el crepitar de sus llamas.
Es lo que tú estás diciendo
cuando miras y te callas.
             ωωω
“Más claro, agua”.
Agua que corre y huye
para ser clara.
                ωωω
El cielo parió una estrella.
Y la envolvieron las nubes
en sus pañales de niebla.
            ωωω
La estrella más luminosa
cuando la miran tus ojos
se apaga como una sombra.
             ωωω
En tu vida hay dos silencios:
uno es silencio por fuera,
otro es silencio por dentro.
Y te parecen al serlo,
uno, silencio del alma,
otro, silencio del cuerpo.
             ωωω
Hay que saber separar
de un silencio otro silencio.
El silencio de los vivos
y el silencio de los muertos.
             ωωω
Al que Dios no le da el habla
el Diablo le da un silencio
que no quiere decir nada.
              ωωω
También el silencio es máscara
que le da forma al vacío
sonoro de las palabras.
               ωωω
La elocuencia del silencio
enmudece lo que hablas.
Hay silencio en lo que dices
y decir en lo que callas.
           ωωω
Hasta la llama más viva
se apaga cuando se duerme
blandamente en la ceniza.
Se va quedando dormida
al cobijo de su lumbre
soñando que resucita.
Que hasta la llama más viva
cuando se apaga se vuelve
Cenicienta de sí misma.
            ωωω
Al borde del precipicio
se asoma tu corazón
como al espejo Narciso.
Se enamora de sí mismo
sin ver que es imagen suya
la del abismal vacío.
            ωωω
Tengo el alma acostumbrada
a su tristeza mortal
y a mí ya nada me espanta.
A mí ya nada me espanta
porque tengo el corazón
tan triste como mi alma.
             ωωω
Tú tendrías que ser otra
y muy distinta de ti
para que yo te creyera
la misma que te creí.
             ωωω
Yo no sé si yo soy el que me sueño
o si es otro el que a mí me está soñando;
otro que me separa de mí mismo
que me vuelve un extraño
fantasma de otro sueño, de otro mundo,
más íntimo y lejano;
otro sueño, otro mundo, en el que estoy
como desensoñado.
              ωωω
Como el eco en el viento, como el vuelo
perdido de los pájaros,
el sueño de un amor que fue mi vida
se me ha quedado muerto entre las manos.
                  ωωω
Tu alma es tan perezosa y dormilona
que parece que está durmiendo siempre.
Tal vez sin despertar de tanto sueño
se dormirá en la muerte.
                ωωω
No es un sueño la muerte,
ni es un sueño la vida.
El sueño está en los ojos
con que tú las miras.
              ωωω
Como la luz de la tarde
tu alma se va apagando.
Tu pensamiento en tu alma
se va crepusculizando. 

RECITAL DE JUANA CORSINA Y VICENTE ARAGUAS



Hola:
 
Con mucho gusto te envío esta invitación para el lunes, 01 de julio. 
¿Te apetece?
Sería estupendo que pudieses venir.
 

miércoles, 19 de junio de 2013

Homenaje a los árboles, de ISABEL BUELTA



                               Homenaje a los árboles
                                                                     Dedicado a mi bastón

Todos me dicen que te deje,
que aún no tengo edad para andar contigo,
justo ahora que ya no puedo andar sin ti.
¡Qué sabe nadie de lo nuestro,
de tu vida y mi vida hasta encontrarnos,
de tu ayer y mi ayer!
Como explicar la falta que me haces
y lo mucho que te quiero
a quienes sólo ven en ti
un pedazo de madero?
¿Cómo contar que sin ti no sería nada,
o que, gracias a ti, soy capaz de caminar,
de cruzar una calle, de remontar las aceras,
de salvar los baches, de esquivar las piedras?...
Sólo yo sé la falta que me haces
y poco me importa que, al pasar, alguien susurre:
“¡pobre mujer, qué pena!”.
No entienden nada y nada entenderán
hasta que pase el tiempo.
Son como niños dormidos aquellos que no saben
que todos dependemos de los árboles,
mucho más cuanto más viejos.
Aquel banco, aquella silla, aquella mesa,
aquel armario, aquel estante, aquella puerta
los bastones, las muletas…todo se hace con madera.
Bendito seas, bastón, ahora que no te necesito,
bendito seas, bendito el tiempo que pasé contigo,
porque, gracias a ti, descubrí la grandeza de los árboles,
el milagro de vivir, de poder caminar,
y este placer de convertirlo todo en un poema.





                                                        Isabel Buelta

lunes, 20 de mayo de 2013

Szymborska: FOTOGRAFÍA DEL 11 DE SEPTIEMBRE

Szymborska poesía



FOTOGRAFÍA DEL 11 DE SEPTIEMBRE

Saltaron hacia abajo desde los pisos en llamas:
uno, dos, todavía unos cuantos
más arriba, más abajo.

La fotografía los mantuvo con vida,
y ahora los conserva
sobre la tierra, hacia la tierra.

Todos siguen siendo un todo
con un rostro individual
y con la sangre escondida.

Hay suficiente tiempo
para que revolotee el cabello
y de los bolsillos caigan
llaves, algunas monedas.

Siguen ahí, al alcance del aire,
en el marco de espacios
que justo se acaban de abrir.

Sólo dos cosas puedo hacer por ellos:
describir ese vuelo
y no decir la última palabra.


Wislawa Szymborska


Wislawa Szymborska nace el 2 de julio de 1923 en Bnin (Kórnik), en las proximidades de la ciudad polaca de Poznan. A los ocho años se traslada con su familia a Cracovia, ciudad en la que reside hasta la actualidad.
En la década de los cuarenta empieza a publicar en el diario Dziennik Polski, y más tarde en Zycie Literackie. Doctora Honorífica de la Universidad Adam Mickiewicz (Poznan) en 1995, al año siguiente se produjo lo que la propia poeta califica de “terremoto en su vida”: la obtención de los premios Club PEN polaco y, sobre todo, del Nobel de Literatura.
Ha publicado, entre otros, los siguientes libros de poemas: Por eso vivimos (1952), Preguntas a mí misma (1954), Llamando al Yeti (1957), Sal (1962), Mil alegrías – un encanto – (1967), Si acaso (1975), El gran número (1976), Gente en el puente (1986), Fin y principio (1993), Instante (2002), Dos puntos (2004) y Aquí (2009).



aceptando el premio nobel_

Se dice que en un discurso lo más difícil es siempre la primera frase... Pues ya la dije... Pero presiento que las que siguen van a ser igualmente difíciles, la tercera, la sexta, la décima, hasta la última, ya que debo hablar sobre poesía. Muy raras veces me he expresado acerca de este tema, casi nunca, y siempre con la convicción de que no lo hago muy bien. Por eso mi discurso no va a ser demasiado largo. Toda imperfección resulta más fácil de aguantar si se sirve en pequeñas dosis.
El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso -o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta -como si se tratara de algo vergonzoso. En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos los vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas. En las encuestas o en los encuentros con amigos ocasionales, cuando el poeta se ve forzado a definir su profesión, acude al término genérico ``escritor'' o al de alguna otra profesión que adicionalmente ejerza. El empleado público o los eventuales compañeros de viaje reciben con cierta perplejidad e inquietud la noticia de que están tratando con un poeta. Sospecho que los filósofos también producen semejante inquietud. No obstante, ellos se encuentran en mejor situación, ya que generalmente pueden adornar su profesión con algún grado académico. Profesor de Filosofía -ya suena mucho más serio.
No existen profesores de poesía, lo que haría suponer que esta actividad requiere de estudios especializados, exámenes presentados en fechas precisas, disertaciones teóricas rematadas con bibliografía y notas y, finalmente, los diplomas recibidos con solemnidad. Todo esto, a su vez, significaría que para graduarse de poeta no bastarían las hojas de papel, aun cuando estuvieran llenas de excelentes versos, sino que se necesitaría, sobre todo, un papel con sello y firma. Recordemos que justamente ésta fue la razón por la que condenaron al destierro a Josef Brodsky, orgullo de la poesía rusa, quien más tarde fue galardonado con el Premio Nobel. A Brodsky se le clasificó como ``parásito'', por no contar con un certificado oficial que le permitiera ser poeta... Hace un par de años tuve el honor y la alegría de conocerlo en persona. Me di cuenta de que solamente a él, entre todos los poetas que he conocido, le gustaba llamarse a sí mismo ``poeta''; pronunciaba esta palabra sin conflictos internos y hasta con cierta desafiante desenvoltura. Pienso que se debía al recuerdo de las violentas humillaciones que sufrió en su juventud.

En países más dichosos, donde la dignidad humana no es transgredida tan fácilmente, los poetas, obviamente, quieren ser publicados, leídos y entendidos, pero ya no hacen nada o casi nada en su vida cotidiana para destacar entre la gente. Sin embargo, hace poco, en las primeras décadas de nuestro siglo, a los poetas les gustaba escandalizar con su ropa extravagante y con un comportamiento excéntrico. Aquellos no eran más que espectáculos para el público, ya que siempre tenía que llegar el momento en que el poeta cerraba la puerta, se quitaba toda esa parafernalia: capas y oropeles, y se detenía en el silencio, en espera de sí mismo frente a una hoja de papel en blanco, que en el fondo es lo único que importa.
Hay algo que resulta muy característico. Continuamente se filman películas biográficas sobre grandes científicos y artistas. La tarea de los directores más ambiciosos es mostrar en forma verosímil el proceso creativo que condujo a importantes descubrimientos científicos o a la creación de grandes obras de arte. Se puede, con aceptables resultados, mostrar el trabajo de algunos científicos: laboratorios, instrumentos diversos y aparatos puestos en marcha logran por unos momentos mantener la atención de los espectadores. Además, resultan muy dramáticas las escenas de suspenso, cuando un experimento repetido miles de veces logró dar finalmente, merced a una mínima modificación, con el resultado tan esperado. Espectaculares pueden ser las películas sobre pintores, ya que es posible reconstruir todas las fases de creación de un cuadro -desde la primera raya hasta la última pincelada. Las películas sobre los compositores se llenan con su música: desde los primeros compases, que el creador escucha en su interior, hasta la obra madura ya terminada y repartida entre varios instrumentos. Todo sigue siendo muy ingenuo y no dice nada sobre el extraño estado de ánimo que se conoce comúnmente como inspiración, pero por lo menos hay algo para ver y oír.

El peor de los casos es el de los poetas. Su trabajo resulta irremediablemente poco fotogénico. Uno permanece sentado a la mesa o acostado en un sofá, con la vista inmóvil, fija en un punto de la pared o en el techo; de vez en cuando escribe siete versos, de los cuales, después que transcurre un cuarto de hora, va a quitar uno y de nuevo pasa una hora en la que no ocurrirá nada_ ¿Qué clase de espectador podría soportar una cosa semejante?
He mencionado la inspiración. A la pregunta de qué cosa es, suponiendo que algo sea, los poetas contemporáneos responden de modo evasivo. Y no porque nunca hayan sentido los beneficios de este impulso interior, más bien se debe a otra causa: no es fácil explicar a los demás algo que ni siquiera se comprende bien.

Yo misma he evadido el asunto cuando me lo han preguntado. Y contesto lo siguiente: la inspiración no es privilegio exclusivo de los poetas ni de los artistas en general. Hay, hubo, habrá siempre un número de personas en quienes de vez en cuando se despierta la inspiración. A este grupo pertenecen los que escogen su trabajo y lo cumplen con amor e imaginación. Hay médicos así, hay maestros, hay también jardineros y centenares de oficios más. Su trabajo puede ser una aventura sin fin, a condición de que sepan encontrar en él nuevos desafíos cada vez. Sin importar los esfuerzos y fracasos, su inquietud no desfallece. De cada problema resuelto surge un enjambre de nuevas preguntas. La inspiración, cualquier cosa que sea, nace de un perpetuo ``no lo sé''.

La gente así es bastante escasa. La mayoría de los habitantes de esta tierra trabaja porque necesita conseguir los medios de subsistencia, trabaja porque no le queda de otra. No fueron ellos quienes por pasión escogieron su trabajo, son las circunstancias de la vida las que escogen por ellos. El trabajo mal querido, el trabajo que aburre, es respetado únicamente porque no resulta accesible para todos, y está situación constituye una de las más penosas desgracias humanas. No se vislumbra que los siglos venideros traigan un cambio feliz al respecto.
Así pues, tengo derecho a decir que aunque le estoy escamoteando a los poetas el monopolio de la inspiración, de cualquier manera los coloco en un grupo reducido de elegidos por la suerte.

En este punto pueden surgir ciertas dudas en los oyentes, si consideran que a los diversos verdugos, dictadores, fanáticos, demagogos que luchan por el poder con ayuda de un par de consignas gritadas en tono muy alto, también les gusta su trabajo y también lo llevan a cabo celosamente. Cierto, pero ellos sí ``saben''. Saben, y lo que saben una sola vez les basta para siempre. Ya no tienen curiosidad por saber más, puesto que podría debilitarse su fuerza de argumentación. De modo que cualquier tipo de saber del que no surgen preguntas muy pronto fenece, pierde la temperatura propicia para la vida. En casos extremos, como es bien conocido en la historia antigua y contemporánea, puede resultar mortalmente amenazador para las sociedades.

Por lo anterior, estimo altamente estas dos pequeñas palabras: ``no sé''. Pequeñas, pero dotadas de alas para el vuelo. Nos agrandan la vida hasta una dimensión que no cabe en nosotros mismos y hasta el tamaño en el que está suspendida nuestra Tierra diminuta. Si Isaac Newton no se hubiera dicho ``no sé'', las manzanas en su jardín podrían seguir cayendo como granizo, y él, en el mejor de los casos, solamente se inclinaría para recogerlas y comérselas. Si mi compatriota María Sklodowska-Curie no se hubiera dicho ``no sé'', probablemente se habría quedado como maestra de química en un colegio para señoritas de buena familia y en este trabajo, por otra parte muy decente, se le hubiera ido la vida. Pero siguió repitiéndose ``no sé'' y justo estas palabras la trajeron dos veces a Estocolmo, donde se otorgan los premios Nobel a personas de espíritu inquieto y en búsqueda constante.
También el poeta, si es un verdadero poeta, tiene que repetirse perpetuamente no sé. Con cada verso intenta responder, pero en el momento en que pone el punto final, le asaltan las dudas y empieza a advertir que su respuesta es temporal y en ningún caso satisfactoria. Entonces prueba otra vez y otra vez, para que a las sucesivas muestras de su insatisfacción consigo mismo los historiadores de la literatura las sujeten con un clip enorme para denominarlas La Obra.

A veces fantaseo con situaciones inverosímiles. Me imagino, por ejemplo, en mi osadía, que tengo la oportunidad platicar con Eclesiastés, autor de un lamento estremecedor sobre la vanidad de todas las empresas humanas. Me habría inclinado muy hondamente ante él, ya que es -por lo menos para mí- uno de los poetas más importantes. Pero luego lo habría cogido de la mano: ``Nada hay nuevo bajo el sol'', has escrito, Eclesiastés. Sin embargo, Tú mismo has nacido nuevo bajo el sol. Y el poema que has creado también es nuevo bajo el sol, ya que antes de Ti nadie lo había escrito. Y nuevos bajo el sol son tus lectores, puesto que los que vivieron antes que Tú no te podían leer. Y el ciprés, en cuya sombra te sentaste, no crece aquí desde el principio del mundo. Le dio origen otro ciprés, semejante al tuyo, pero no en todo igual. Y además te quisiera preguntar, Eclesiastés, ¿qué desearías escribir, ahora, de nuevo bajo el sol? ¿Algo con qué completar tus ideas, o tal vez tienes la tentación de negar algunas de ellas? En tu poema anterior concebiste también la alegría, y ¿qué hay del hecho de que resulte ser tan pasajera? ¿Tal vez sobre ella va a tratar tu nuevo poema bajo el sol? ¿Tienes ya algunos apuntes o primeros esbozos? Pues no dirás ``ya he escrito todo, no tengo nada que añadir''. Esto no lo puede decir ningún poeta, y mucho menos uno tan grande como Tú.

El mundo, a pesar de cualquier cosa que podamos pensar sobre él, espantados por su inmensidad y nuestra impotencia ante él, amargados por su indiferencia frente a los sufrimientos particulares de la gente, de los animales y tal vez de las plantas -ya que ¿de dónde proviene la certeza de que las plantas están libres de sufrimientos?-; a pesar de cualquier cosa que pensemos sobre sus espacios atravesados por la radiación de las estrellas, alrededor de las cuales se empieza a descubrir algunos planetas -¿ya muertos?, ¿todavía muertos?, no se sabe-; a pesar de cualquier cosa que pensáramos sobre este teatro inmenso, para el cual tenemos un billete de entrada pero su vigencia es ridículamente corta, limitada por dos fechas decisivas; a pesar de no sé qué cosa más que pudiéramos pensar sobre este mundo: es asombroso.

Pero en la expresión asombroso se esconde una trampa lógica. Nos causa asombro lo que sobresale de la norma conocida y comúnmente aceptada, de una obviedad a la cual estamos acostumbrados. Pues bien, un mundo así, obvio, no existe. Nuestro asombro es autónomo y no procede de ninguna comparación de ningún tipo.

De acuerdo, en el habla cotidiana, la cual no recapacita sobre cada palabra, usamos expresiones como la vida común, los acontecimientos comunes... Sin embargo, en la lengua de la poesía, donde se pesa cada palabra, ya nada es común. Ninguna piedra y ninguna nube sobre esa piedra. Ningún día y ninguna noche que le suceda. Y sobre todo, ninguna existencia particular en este mundo.
Todo indica que los poetas tendrán siempre mucho trabajo.


© The Nobel Foundation
 

domingo, 19 de mayo de 2013

este luns con VIDAL BOLAÑO E POEMAS DE MANUEL RIVAS




Roi Vidal, fillo de Roberto, afirma que este está a ser o ano do “antiteatro”


Malia que o Día das Letras Galegas se dedique por vez primeira a un autor teatral, o fillo de Roberto Vidal Bolaño, Roi Vidal, afirma que este é o ano do “antiteatro”. En declaracións á axencia EFE, estase a “desorganizar” o que se conseguiu até agora no teatro profesional galego. 
caramuxo.com


ESTE LUNS, 20 FAREMOS UNHA INCURSÓN NA OBRA DE ROBERTO VIDAL BOLAÑO, E LEREMOS A MANUEL RIVAS.
A SEGUINTE ESCOLMA SERA DE POEMAS DA POETA POLACA WISLAWA SZYMBORSKA.


AQUÍ UN POEMA SEU.

EXEMPLO

A tormenta
arrincou onte á noite todas as follas da árbore
menos unha delas,
deixada
para que se columpiara soa na rama espida.


Neste exemplo
a Violencia demostra
que si,
que en ocasións lle gusta chancear.



EJEMPLO

La tormenta
arrancó anoche todas las hojas del árbol
menos una de ellas,
dejada
para que se columpiara sola en la rama desnuda.


En este ejemplo
la Violencia demuestra
que sí,
que en ocasiones le gusta bromear.

viernes, 17 de mayo de 2013

PROBE GALICIA...150 ANOS DE CANTARES GALEGOS


Probe Galicia, non debes
chamarte nunca española,
que España de ti se olvida
cando eres, ¡ai!, tan hermosa.
Cal si na infamia naceras,
torpe, de ti se avergonza,
i a nai que un fillo despreza
nai sin corazón se noma.
Naide por que te levantes
che alarga a man bondadosa;
naide os teus prantos erixuga,
i homilde choras e choras.
Galicia, ti non tes patria,
ti vives no mundo soia,
i a prole fecunda túa
se espalla en errantes hordas,
mentras triste e solitaria
tendida na verde alfombra
ó mar esperanzas pides,
de Dios a esperanza imploras.
Por eso anque en son de festa
alegre á gaitiña se oia,
eu podo decirche:
Non canta, que chora.

V   
«Espera, Galicia, espera»
¡Canto este grito consola!
Páguecho Dios, bon poeta,
mais é unha esperanza louca;
que antes de que os tempos cheguen
de dicha tan venturosa,
antes que Galicia suba
ca cruz que o seu lombo agobia
aquel difícil camiño
que ó pé dos abismos toca,
quisais, cansada e sedenta,
quisais que de angustias morra.
Págueche Dios, bon poeta,
esa esperanza de groria,
que de teu peito surxindo,
á Virgen-mártir coroa,
i esta a recompensa sea
de amargas penas tan fondas.
Págueche este cantar triste
que as nosas tristezas conta,
que soio ti... ¡ti entre tantos!,
das nosas mágoas se acorda.
¡Dina voluntad dun xenio,
alma pura e xenerosa!
E cando a gaita gallega
aló nas Castillas oias,
ó teu corazón pergunta,
verás que che di en resposta
que a gaita gallega:
Non canta, que chora.

domingo, 5 de mayo de 2013

UN REPASO A OS POEMAS E POETAS DA SEMANA DE POESÍA SALVAXE 2013


Os POETAS DECLARAMOS O ESTADO DE URXENCIA ANTE A A USURA E A MEZQUINDAD DO PODER
Caricatura de SIRO

A POESÍA VACUNANOS CONTRA A IMBECILIDADE E Ou MEDO

Os poetas contra a usura. A usura é o cancro do mundo, contra a servidume do diñeiro. A usura é pecado contra natura.

Canto pode custar un amencer ou un neno, canto diñeiro custa un río, un mar, un labirinto, un día de verán ou unha man, canto nos vai a custar a usura. Que se pode dicir co diñeiro que non sexa árida area, que deserto diredes que vén agora. En cantos idiomas querémosnos/querémonos, sóbrannos os idiomas para nomear a impostura, a usura ocupa o lugar das flores e os paxaros non cantan xa a primavera. Dá vergonza vivir na escombrera da usura, na escoria financeira apágase a luz das estrelas e as palabras tremen de vergonza. A luz enche a terra de recordos pero a usura fai estalar a nosa memoria, a dor do diñeiro chama á morte. Naceremos sen mans, a cobiza cortaranos as mans e cemiterios de usura serán as nosas cidades. Pero quédanos a palabra: a usura é pecado contra natura.

A usura é o mundo ao revés, no mundo da usura os lobos son os bos.
Usura obriga a pedir perdón por ser pobres. A pedir perdón por vivir. A usura parece querer dicirnos : Somos especialistas en gaiolas, si non temos a súa gaiola farémoslla mentres espera. Témolas tan discretas que vostedes apenas as notan, tamén as temos para discapacitados e para soldados mortos. Temos unha gaiola para cada un. A usura chámalle á humillación asistencia social, á mentira liberdade de expresión, ao converternos en cousas nivel de vida, ao despedimento reconversión, a volvernos tolos chámalle higiene mental, ao roubo economía nacional, ao espectáculo da confusión chámanlle publicidade e á tiranía democracia.

A usura traballa con eficacia, imponnos necesidades artificiais, abarrota a nosa vida de armatostes, acumula coñecementos para unha tecnoloxía subornada. A ciencia dedícase a estudar canto tempo quédalle ao planeta, porque é cuestión de tempo que haxa que abandonalo, que haxa que deixarllo aos miserables. A usura non deixa que sexamos felices, fainos insolidarios e non nos sentimos queridos e enchémosnos/enchémonos de odio.
Os poetas contra a usura. A usura é o cancro do mundo, é pecado contra natura.

Queridos amigos e amigas, compañeiros e compañeiras, aqui e hoxe, ignoramos aos malditos administradores da miserable abundancia. Saudámosvos un abril máis, un novo abril de cravos como puños.
O inverno foi longo, duro, frío...pero chegou a primavera, inevitable e xenerosa, encarnada de presentes cheos de porvir.
O duro inverno tamén é aliado dos que resistimos a adversa e estéril usura.
Sacámoslle partido, dános tempo para pensar, para atopar os nomes, para saber das raíces de tanta ignominia, de tanta falacia. Ábrenos o tempo da lumbre, dos fogares acesos, o tempo das longas conversacións nas súas longas noites, onde a tenrura e a pedra, a rama espida e o silencio, fecundan baixo as ardentes neves, as sementes que hoxe magníficas e furiosas énchennos de esperanza.
A poesía mece o mundo e fai do aire o colo dos voos.


A poesía é algo comunal é insumiso.
É un resto da índa non desmentida primeira, cega unidade; e por un intre pon o home ao
marxe do medo, inda dentro do medo, e salva como o amor.(De Uxio)
NUNCA EMPEÑAREMOS A NOSA PALABRA. Os poetas han de ser libres i estar máis alá de toda fidelidade proposta. E xa que ninguén resiste estar sempre nela, han de estar polo menos en disposición de ir ou de tornar á FRONTEIRA onde se fai o home novo...... A Poesía é UN MENESTER DE FRONTEIRA. (Uxio)

DEFENSA DE LA ALEGRÍA
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría

Loa Da Dialéctica
Con paso firme paséase hoxe a inxustiza.

Os opresores dispóñense a dominar outros dez mil anos

máis.

A violencia garante: «Todo seguirá igual.»

Non se oe outra voz que a dos dominadores,

e no mercado grita a explotación: «Agora é cando

empezo.»

E entre os oprimidos, moitos din agora:

«Xamais se logrará o que queremos».

Quen aínda estea vivo non diga «xamais».

O firme non é firme.

Todo non seguirá igual.

Cando falen os que dominan,

falarán os dominados.

Quen pode atreverse a dicir «xamais»?

De quen depende que siga a opresión? De nós.

De quen que se acabe? De nós tamén.

¡Que se levante aquel que está abatido!

¡Aquel que está perdido, que combata!

Quen poderá conter ao que coñece a súa condición?

Pois os vencidos de hoxe son os vencedores de mañá

e o xamais se converte en hoxe mesmo.

Con usura se hincha la línea
con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)
y nadie encuentra un lugar para su casa.

ONCE DE SEPTIEMBRE, por Cristina Peri Rossi


YO TAMBIÉN HACIA EL AMOR EL 11 DE SEPTIEMBRE

ONCE DE SEPTIEMBRE
                                 de CRISTINA PERI ROSSI

El once de septiembre del año dos mil uno
mientras las Torres Gemelas caían,
yo estaba haciendo el amor
El once de septiembre del año dos mil uno
a las tres de la tarde, hora de España,
un avión se estrellaba en Nueva York,
y yo gozaba haciendo el amor
Los agoreros hablaban del fin de una civilización
pero yo hacía el amor
Los apocalípticos pronosticaban guerra santa,
pero yo fornicaba hasta morir
–si hay que morir que sea de exaltación–
El once de septiembre del año dos mil uno
un segundo avión se precipitaba sobre Nueva York
en el momento justo en que yo caía sobre ti
como un cuerpo lanzado desde el espacio
me precipitaba sobre tus nalgas
nadaba entre tus zumos
aterrizaba en tus entrañas
y vísceras cualesquiera
Y mientras otro avión volaba sobre Washington
con propósitos siniestros
yo hacía el amor en tierra
–cuatro de la tarde, hora de España–
devoraba tus pechos tu pubis tus flancos
hurí que la vida me ha concedido
sin necesidad de matar a nadie
Nos amábamos tierna apasionadamente
en el Edén de la cama
–territorio sin banderas, sin fronteras,
sin límites, geografía de sueños,
isla robada a la cotidianidad, a los mapas
al patriarcado y a los derechos hereditarios–
sin escuchar la radio
ni el televisor
sin oír a los vecinos
escuchando sólo nuestros ayes
pero habíamos olvidado apagar el móvil
ese apéndice ortopédico
Cuando sonó
alguien me dijo: Nueva York se cae
ha comenzado la Guerra Santa
y yo, babeante de tus zumos interiores
no le hice el menor caso,
desconecté el móvil
miles de muertos, alcancé a oír,
pero yo estaba bien viva,
muy viva fornicando
¿qué ha sido? –preguntaste,
–”creo que Nueva York se hunde”, murmuré,
comiéndome tu lóbulo derecho,
“Es una pena”, contestaste
mientras me chupabas succionabas
mis labios inferiores
Y no encendimos el televisor
ni la radio el resto del día,
de modo que no tendremos nada que contar
a nuestros descendientes
cuando nos pregunten
qué estábamos haciendo
el once de septiembre del año dos mil uno,
cuando las Torres Gemelas se derrumbaron sobre Nueva York.