ANNE SEXTON Y ANNA AJMATOVA
O LUNS, 17 DE MARZAL, ESTAREMOS NA BIBLIOTECA CENTRAL DE FERROL, E COMPAÑÍA DAS POETAS ANNA AJMATOVA E ANNE SEXTON, UN LUXO QUE A SUAS VOCES NOS LEVANTEN OS MAPAS DA INEFABLE NUDA VITA.
SERA COMO SEMPRE, AS SETE E MEDIA DO SERAN. UNHA APERTA E TODOS E TODAS ESTADES INVITADOS A"CHARLAR" SOBRE A CARA SALVAXE DAS NOSAS ALMAS.
https://sites.google.com/site/sextonajmatovapoemas/
lunes, 3 de marzo de 2014
martes, 4 de febrero de 2014
MAITE DONO, DORES TEMBRÁS Y CLAUDIO RODRIGUEZ FER, NUESTRAS LECTURAS DO LUNS
O pouso do fume, 2009
cartografía de palabras
repetir cada signo
dentro da cuadrícula
papel en branco
pozo infindo
as palabras esvaran
por iso sempre cuadrículas
para salvalas
pequenas casas
onde vivir para sempre
--
recibir anacos de louza apenas
pezas descunchadas inmóbiles
e naquela vitrina atemporal
descubrir selos e estampas de mortos
cubertería de alpaca verde
sabor inconfundíbel na sopa
daguerrotipos con cirurxía a lapis
e imaxinar intertítulos cos ollos abertos
perseguir a couza asasinándoa a palmadas
na loita pola madeira
aínda que en segredo
o seu labor me fascinara
e chegar ás escaleiras últimas que
levaban aos segredos
aos frascos vellos con recendo a menciña
baixar amodo
non caer
sortear o recendo do leite tépedo
e mirar por entre as contras
todo o que non pasaba
--
nin circunferencia
nin esfera
nin círculo
redondel si
--
morreu
de peste
o limoeiro
vina chegar
dende a fiestra
tantas tardes
as follas negras
os citróns secos
ula prata aceda?
as espiñas da infancia
aínda infectas
--
amarotes nos balados
camiño da escola
saltóns
miñocas
dúas galletas na man
ata a cancela aberta
para chegar onda o punzón
e na cociña
a Sra. Antonia
chop chop a confitura
dende entón
o corazón
coma o marmelo
balorecido
.........
...........
NINFA POBRE
“STRANGE LITTLE GIRL
[…]La fuente llora, sola, con prolongado éxtasis…
Es la ninfa que sueña, apoyada en el ánfora […]
Arthur Rimbaud
Llegué a esta ciudad a encontrarme con el Árbol
El Dragón dicta:
“Muy blanca pero pobre
Pobre de pobreza estrellada recoda de los locos
Pobre de pobreza estrellada recoda de los locos
Recoge lluvias y truenos con sus brazos
Porque uno guarda en su seno”
Y desconozco aún…
La llave que abre el hueco de la Luz
(Me entretengo en medir la envergadura de un albatros mientras
…O distraída me masturbo)
(…
Y yo que aborrezco los cuencos y las cuencas
Los pares las paremas
Palabras excesivamente redondas para mi gusto
A ojos ensopados someto mi vida
Niñas que jamás se acostumbran a una pérdida
Que dejan sus manos en manos de la sombraluz
Alzadas Abandonadas
Como vírgenes rotas de vigilias
Exiliadas de candor
Tizónidas
Tizónidas
Arden
(…
“Jamás dejes de mirar el horizonte, niña
Por donde se fue volverá”
?
?
Que dicen tantas cosas
En la calle dicen tantas cosas
Y ve tú a saber cuantas son ciertas
Porque mentiras hay muchas
Tantas como cucarachas
Tantas como espasmos
Como motas de polvo
Como agonías
(…
Rodeada por mis cuatro costados
Indigente de sosiego
Colmillos versus flores
Fauces sangrientas versus jabón
Invocar a la vida
Que escapa
(…
EL DRAGÓN.-
Hoy de nuevo te veo venir demasiado blanca
No hay forma que puedas reunir tu sangre en un hueco seguro
Parirás sola Un universo vacío
NINFA POBRE.-
Quedan charcos tras la lluvia y ascienden como mordazas
De las lágrimas llueven los océanos
Los océanos son los nenúfares de mi digestión
(Rezar oraciones maravillosas)
De las lágrimas llueven los océanos
Los océanos son los nenúfares de mi digestión
(Rezar oraciones maravillosas)
CLAUDIO RODRIGUEZ FER
LUIS PIMENTEL
¿Te acuerdas amigo Luis de Lugo libre
antes del espanto sobre el fango?
Entraba la mañana por tu plaza
y la luna abandonaba los bancos de la alameda.
Desde la ventana acristalada
veias levitar tu ciudad
en el espejo que llevaba un obrero
encima de la cabeza.
Bajabas con cuidado
por no romper las sábanas de niebla
y lentamente sólo tú paseabas.
(Lejos los arrabales se acercaban).
La música del palco
ponía guantes blancos a las banderas.
Después llegaba el atardecer:
la hora en que la ciudad era paisaje.
Por la calle subían las casas en muletas
y las murallas se dormían redondas y suaves.
Tu decías: «Atardeceres de mi villa,
largos, casi eternos.
(Los años pasan rápidos;
los días, lentos)».
Y Lugo se abandonaba a la noche
vigilado por su poeta de guardia.
Pero una noche de lenta puesta de sol
desamparaste de versos tanta calma.
Y tu que creías que en un pueblo pequeño
no había asesinos
comprendiste que la ciudad había muerto.
Con nadie podías cambiar tu sonrisa
y todos los rostros resultaban forasteros.
Para ti jamás volverían a ser alegres
las banderas que sangran anilina.
Los arrabales abatidos a balazos
quemaban los últimos harapos
y los surcos se abrían a los cadáveres
que llenaban de metralla las vísceras de la tierra.
y cada verso que escribías
resultaba ser un surco de lágrimas
que se convertía en cuneta.
¿Te acuerdas amigo Luis de Lugo en luto
bajo la sombra fugacísima de las balas?
Poeta en nicho
cruzaste todavía el puente del terror
y hubo más palabras para tus versos.
(Tú sabías que la ciudad había muerto).
Seguramente un día
saludaste a mis padres
en el parque o en la alameda
y me dijiste algo
porque yo ya había cumplido
y mantenía implacable la alegría.
Pero tu sabías como nadie
que los niños también mueren
que existen niños solitarios y tristes
extraños niños
que conocen la muerte.
Prematuramente desvelado
yo nunca olvidé tu canción
para que un niño no duerma.
(En los arrabales ya no quedaban niños).
¿Te acuerdas amigo Luis de tanta sombra
sin luces por la bruma de Lugo?
De “Lugo blues”, 1987
jueves, 16 de enero de 2014
LUNS 27, YVES BONNEFOY Y HAROLD PINTER
ESCOLMA DE POEMAS
El adiós
(de YVES BONNEFOY)
(DE HAROLD PINTER)
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| YVES BONNEFOY |
El adiós
Hemos vuelto a nuestro origen.
Fue el lugar de la evidencia, aunque desgarrada.
Las ventanas mezclaban demasiadas luces,
Las escaleras trepaban demasiadas estrellas
Que son arcos que se hunden, escombros,
El fuego parecía arder en otro mundo.
Y ahora hay pájaros que vuelan de una habitación a la otra,
Los postigos se cayeron, la cama está cubierta de piedras,
La chimenea llena de restos del cielo que van a apagarse.
Allí, por las tardes, hablábamos casi en voz baja
Debido a los rumores de las bóvedas, allí, sin embargo,
Formábamos nuestros proyectos: pero una barca,
Cargada con piedras rojas, se alejaba
Irresistiblemente de una orilla, y el olvido
Depositaba ya su ceniza en los sueños
Que sin fin recomenzábamos, poblando con imágenes
El fuego que ardió hasta el último día.
¿Es cierto, amiga mía,
Que no hay más que una palabra para nombrar
En la lengua que llamamos poesía
El sol de la mañana y el de la tarde,
Una para el grito de alegría y el de angustia,
Una para el desierto río arriba y los golpes de hacha,
Una para la cama deshecha y el cielo tormentoso,
Una para el niño que nace y el dios muerto?
Sí, lo creo, quiero creerlo, pero ¿qué sombras
Son ésas que se llevan el espejo?
Y, mira, la zarza crece entre las piedras
En el camino de hierba aún apenas abierto
Por el que nuestros pasos iban hacia los jóvenes árboles.
Hoy me parece, aquí, que la palabra
Es el pesebre medio roto del que se escapa
En cada amanecer de lluvia el agua inútil.
La hierba y en la hierba el agua que brilla, como un río.
Todo está siempre a la espera de que una vez más se lo ate al mundo.
Sé que el paraíso está diseminado,
Es tarea terrestre el reconocer
Sus flores dispersas en la hierba pobre,
Pero el ángel ha desaparecido, una luz
Que no fue, de golpe, sino un sol poniente.
Y como Adán y Eva caminaremos
Por última vez en el jardín.
Como Adán el primer pesar, como Eva la primera
Osadía, querremos y no querremos
Pasar por la puerta baja que se entreabre
Allá a lo lejos, en la otra punta del ronzal, coloreada
Como auguralmente por un último rayo.
¿Se toma el porvenir en el origen
Como cabe el cielo en un cóncavo espejo?
¿Podremos recoger, de esa luz
Que fue de aquí el milagro,
En nuestras sombrías manos la simiente, para otros charcos
En el secreto de otros campos "cercados de piedras"?
Por cierto, está aquí el lugar para vencer, para vencernos,
El lugar de donde salimos esta tarde. Aquí sin fin
Como esa agua que se escapa del pesebre.(de YVES BONNEFOY)
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| HAROLD PINTER |
DIOS BENDIGA A NORTEAMÉRICA
Aquí van otra vez,
los Yanquis con su desfile acorazado
cantando sus baladas de alegría
mientras galopan por el vasto mundo
alabando al Dios de Norteamérica.
Las cunetas están atestadas de muertos
Los que no pudieron unirse
Los otros que se niegan a cantar
Los que están perdiendo su voz
Los que han olvidado la melodía.
Los jinetes tienen látigos que hieren.
Tu cabeza rueda sobre la arena
Tu cabeza es un charco en la mugre
Tu cabeza es una mancha en el polvo
Tus ojos se apagaron y tu nariz
sólo olfatea el hedor de los muertos
y todo el aire muerto cobra vida
con la fragancia del Dios de Norteamérica.
(DE HAROLD PINTER)
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